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Sep

2026

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Cuarenta años del Museo Municipal Vicús

La realidad heterogénea de los museos regionales, con notables y emblemáticas excepciones, suele ser difícil y muy esforzada; trabajan arduamente con un precario presupuesto y otros esperan con ansias ayuda para renacer.

Por Cristina Vargas. 16 septiembre, 2026. Publicado en el Semanario El Tiempo el 13 de septiembre del 2026

Uno de esos museos que aún espera un impulso renovador es el Vicús. La Guía de Museos e Instituciones museales del Ministerio de Cultura (2023) precisa que el gobierno subnacional administra 83 museos; la mayoría, de Lima.  En Piura, tenemos el museo arqueológico Vicús, que cumple 40 años.

Precisamente, hace 4 décadas, un pionero de la reflexión museológica en nuestro país, Alfonso Castrillón, en “Museo peruano: utopía y realidad”, comentaba que muchos están “haciendo lo que pueden por salvar el legado cultural que se les ha encomendado, trabajando heroicamente con el exiguo presupuesto que se les asigna”, a la espera de alguna “ayuda salvífica” para operar. Esta realidad subsiste.

Los inicios del Vicús

Investigando con mis estudiantes de la asignatura Museología y Museografía, de la UDEP, identificamos que el 20 de diciembre de 1986, Piura “recibía su museo arqueológico”, con aproximadamente 2738 piezas; se presentaba como “el mejor de Sudamérica” (El Tiempo). En realidad, se inauguraba un edificio construido -amén de las críticas que hoy convoque dicho proyecto arquitectónico- para albergar el museo de la ciudad, creado administrativamente en 1965.

Desde el siglo XX, ya se hablaba de un museo para Piura. Se aducía que era inconcebible que la cuna de tantos hijos ilustres no contara con un espacio museal. Un ejemplo de ello es cuando, en 1957 Juan Casajuana, activador cultural español afincado en Piura, buscaba atraer la atención sobre los equipamientos culturales de la ciudad: la Biblioteca quedaba mejor parada que el museo municipal (Vargas, 2025).

En 1986, recién se contaría con un edificio construido para albergar su museo. Algunos años antes, en el límite del casco histórico, se había iniciado la construcción de un Complejo cultural para Piura. Este abarcaría un museo, una biblioteca y una pinacoteca. El boceto, realizado por la Empresa Nacional de Edificaciones (Enace), presenta un edificio brutalista, con grandes ventanales, en un espacio abierto y arbolado. Se mostraba un espacio concurrido, casi anhelado, que no se concretó totalmente.

Proyectado por el Concejo Provincial de 1981-1983, en tiempos nada sencillos: en 1982 se cumplían 450 años de Fundación de la ciudad de Piura; y, en paralelo, uno de los fenómenos El Niño más imponentes del siglo golpeaba el norte peruano, en 1982 y 1983. Pese a ello, la obra se concreta en diciembre de 1986, bajo la alcaldía de Luis Paredes Maceda. Reunía colecciones donadas por familias piuranas (Checa Stewart y Elías Elías; Alva, 2017) y la de Miguel Justino Ramírez Adrianzén. Finalmente, había un museo local que, desde lo arqueológico y de forma fragmentaria, intentaba narrar y mostrar las bases de la identidad piurana.

40 años después, la situación inicial no ha cambiado mucho. El museo Vicús aún es un proyecto por realizar. Y, ante un posible Mega Niño puede que las acciones, de reingeniería en la gestión, difusión e impactos de cara a la comunidad, sigan siendo postergadas.

Este caso nos debe llevar a revisar cómo nos ve nuestra comunidad, ¿qué mirada de la institución “museo” perpetuamos o adoptamos?, ¿es la misma que la definición de Museos del ICOM del 2022, en donde la preservación de las colecciones está unida a la relevancia del impacto social institucional? ¿hacemos las alianzas interinstitucionales necesarias?

Recordar la inauguración de este edificio, debería llevarnos a la reflexión y replanteo sosegado, y también ambicioso, del museo que necesita Piura, y, extensivamente, qué museo le debemos a nuestra región.

 

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